|
Miles de veces hemos escuchado que nuestro país se encuentra en vías de desarrollo, sin embargo a pesar de los esfuerzos por modernizar nuestra economía, México padece el Síndrome de Peter Pan.
No hablo de la gran cantidad de adultos que se niega a crecer y continúan comprando juguetes o viendo caricaturas, me refiero a una nación temerosa de enfrentar situaciones adultas ante el monstruo denominado crisis mundial.
Alguna vez leí acerca de esta manifestación, el artículo decía que el juego y los juguetes dejaron de ser exclusivos de los niños para ser utilizados por un número cada vez mayor de hombres y mujeres que se negaban a aceptar su edad, así como las responsabilidades que ello significaban.
Lamentablemente el síndrome del que hablo ahora también se presenta en México afectando no solo al sector gubernamental, el cual desde hace años, toma decisiones dignas de preescolar, sino también a nuestro sector social, donde el miedo amenaza la mínima estabilidad lograda antes de la recesión financiera.
Cabe mencionar que la economía se ve dañada no sólo por el desplome generalizado en otros países sino por la indudable falta de capacidad para resolver problemas. Pensémoslo de este modo; si algo tiene el mexicano es su creatividad, esa increíble habilidad de crear cualquier cosa capaz de solucionar dificultades. ¿Porqué no hacer lo mismo ante una crisis financiera? ¿O es que acaso el síndrome de Peter Pan superó nuestras capacidades?
Existen varias razones por las que nuestro país se niega al crecimiento, el modelo de economía mexicana no tiene coherencia entre Estado y mercado, es decir el capitalismo funciona en base a la conveniencia, a favores que el propio gobierno ofrece al mejor postor, lo que me recuerda la escuelita, donde el débil le regalaba la torta y le compraba dulces al “gandalla”, esto a cambio de no recibir golpes o incluso ser protegido ante sus demás adversarios.
Gracias a estas prácticas existen los monopolios, los grandes monstruos, criaturas que se han apoderado de los sectores clave como las redes de comunicación, el transporte, la energía, etc. De ahí que México sea vulnerable, lo más preocupante es que la sociedad, víctima del síndrome Peter Pan, se preocupe y no se ocupe de al menos no entregarse al juego.
Dejemos de jugar a las escondidillas y enfrentemos el reto de crear soluciones activas, capaces de al menos resolver los problemas que aquejan nuestro entorno, tales como la falta de trabajo, los famosos gastos innecesarios, el ahorro en casa, el mantener un empleo, etc.
En la próxima entrega analizaremos algunas de las recomendaciones más recurrentes para hacerle frente a la crisis en nuestro país, enfrentando también el síndrome Peter Pan.
Nos gustaría saber tus comentarios y sugerencias, escríbenos a
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|