| Ahorrar en tiempos de crisis (Parte 2) |
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La semana pasada en el artículo Ahorrar en tiempos de crisis (Parte 1), empezamos a hablarte sobre consejos que pueden servirte para ahorrar dinero. Bien, ahora te invito a leer los que faltan.
No tires la comida que sobra, guárdala para consumirla después. Después de comer, guarda lo que sobre en el refrigerador y trata de usarlo para la comida del día siguiente o para la cena. Obviamente, no guardes lo que ya esté echado a perder. No compres a crédito, paga en efectivo. Aunque es tentador pagar de a poquito algo que, de contado, significa un gran gasto, las compras a crédito representan un gasto mucho mayor. Es mejor que ahorres hasta que tengas lo que necesites para pagar de una vez. Tampoco está de más preguntarse: “¿Realmente lo necesito?” Reutiliza y recicla ropa y calzado. Si tu prenda o tus zapatos tienen alguna falla, en lugar de desecharlos y comprar algo nuevo, puedes visitar al zapatero o a la costurera. Ahorra. Planea tus gastos de cada semana, quincena o mes (como mejor te parezca) y siempre destina una parte a tu ahorro personal, no gastes todo tu ingreso. Si tienes apartados $500 para un par de zapatos, pero encontraste unos de oferta en $300, guarda lo que te haya sobrado, no te lo gastes sólo porque ya tenías planeado gastarlo. Uno nunca sabe si un día habrá una emergencia o si ese dinero se pueda usar para algo mejor. Después de todo, compres lo que compres, no olvides esto: nunca compres en el primer lugar donde encuentres lo que buscas. Mira tus opciones, compara precio y calidad y, entonces, decídete por tu mejor opción. Estos consejos, sin duda, serán sumamente útiles para quien decida llevarlos a la práctica; sin embargo, aún queda un tema sin tratar: los niños. Si para una persona adulta es difícil comprender la situación que significa “estar en crisis”, para un niño debe ser casi imposible. Uno, como buen padre, siempre querrá darles todo lo mejor a sus hijos, todo lo que uno no pudo tener cuando niño, pero hay que tener mucho cuidado. Un niño, si no se habla con él, no tiene por qué entender el sacrificio que hacen sus padres para darle todo lo que necesita. A continuación, te daré algunos consejos que he aprendido a lo largo de mi vida, los cuales, sin duda, te servirán para ayudar a tus hijos a comprender una situación económica difícil. Convive con tus hijos y dales mucho amor. Un niño con el afecto y la atención suficientes no tendrá la necesidad de pedir juguetes costosos. Quizá tu trabajo no te deje tiempo suficiente para convivir con tus hijos el tiempo que desearías, pero trata de aprovechar tu tiempo libre con ellos. Sobre todo, hazles saber siempre cuánto los quieres y todo lo que haces para estén bien. Habla con ellos. Cuando estés atravesando una situación difícil económicamente, habla con ellos. Desde luego, usa un lenguaje que puedan entender (en caso de que sean muy pequeños) e incítalos a ahorrar, no a gastar a manos llenas. Te sorprenderá saber todo lo que ellos pueden comprender del mundo que los rodea. Enséñalos a jugar sin juguetes caros. No necesitas comprarles gran cosa para que jueguen basta, al avioncito, a la cuerda, con el yoyo, con el trompo, a las canicas, a las matatenas, a las escondidas, juegos de mesa o cualquier otro que recuerdes de tu infancia. Son juegos más recreativos, estimulan destrezas, propician la sana convivencia, evitan situaciones de envidia y representan menos gastos. No dejes que sean educados por la televisión. Quizá no te sea posible evitar que tus hijos vean televisión la mayor parte del tiempo, pero sí puedes evitar que se convierta en su modelo a seguir, porque una cosa es que la televisión sea una simple distracción y otra que sea un modelo a seguir. Lo más importante es enseñarles que no deben creer todo lo que vean y oigan ahí y que no necesitan comprar todo lo que les anuncian. Más lunch y menos dinero. En lugar de sólo darles dinero para que se compren cualquier cosa en la escuela, prepárales un lunch sano, lo cual significará menos gasto para ti. Cuando tengan edad, podrás dejar que ellos mismos lo preparen a su gusto. Enséñalos a ahorrar. Dales a tus hijos una cantidad fija de dinero cada semana o cada quincena (por ejemplo, cincuenta pesos). Una cantidad que sea considerable para ellos, pero con la consciencia de que no les darás nada más durante ese periodo. Eso los estimulará a ahorrar para comprar algo que realmente deseen sin que tengan que pedírtelo. Lo más importante de todo esto es que prediques con el ejemplo.
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