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La mayoría de las personas que trabajamos y llevamos a cabo nuestras labores con responsabilidad y compromiso, deberíamos de incrementar nuestros sueldos o comisiones al menos una vez por año. Dentro de las políticas de algunas compañías esto está por demás establecido, pero si donde laboramos no es el caso, a continuación enlistamos algunos consejos para no perder el sueño y encarar a nuestro malhumorado jefe y solicitar un merecido aumento a nuestro venerable salario.
1.- Objetividad Hay que tener los pies en la tierra y analizar para qué se necesita un aumento, no sólo deberás ocuparlo para pagar las tarjetas de crédito, hacerte de algún auto nuevo u otro capricho que nos invada los pensamientos. Hay que ser más objetivos y considerar que esta petición de aumento se basa en el incremento de precio de los productos básicos, la inflación monetaria o bien la comparación de sueldos de otras compañías para el mismo puesto.
2.- Registro de logros, expectativas y propuestas Antes de enfrentar a nuestro jefe de área o supervisor es muy importante tomar un tiempo para anotar los logros o resultados con los que se ha colaborado en la empresa; por ejemplo, el incremento de las ventas, el quedarse horas extras, tener más responsabilidades de las que originalmente se habían pactado, etc.
Por otro lado se encuentran las expectativas económicas; uno siempre quisiera que el aumento fuera al 100%, pero para nuestros patrones, eso sería simplemente IRREAL. El objetivo es solicitar una cantidad que sea aceptable y que concuerde con el tipo de trabajo que realizamos y de acuerdo a las propuestas que presentemos; porque no todo es recibir.
Ahí existirá una negociación, puesto debes llegar con una propuesta que implique una ganancia para la empresa, reducción de costos, mejoras a la calidad del servicio, etc., algo que los convenza de que van a salir ganando de igual forma si se solicita un mejor salario.
3.- La entrevista ¡Animo! Es momento de terminar con el nervio y tomar la decisión. Quién mejor conoce al jefe que uno mismo, sabe sus horarios, su carácter, el momento ideal para acercársele y pedirle te regale 10 minutos de su preciado tiempo.
Tomalo con calma y ve al grano; justifica la petición y expón los logros, las expectativas y la propuesta que tienes en mente sin titubear.
Sí el aumento es aceptado, FELICIDADES. Por muy exagerado que parezca hay que solicitar una constancia por escrito solo para asegurarte del logro obtenido.
4.- Gentileza y negociación Es muy importante estar preparado a un rotundo “NO”. En estos casos los mejor será guardar la calma y no salirte de tu cabales; recordemos que frente a ti, se encuentra un superior y hay que mantener el respeto, evitar subir el tono de voz, hacer amenazas, o simplemente hacer uso de la violencia para obtener el aumento.
Lo mejor será cuestionar las maneras en las que dicho aumento puede ser una realidad a futuro, o bien negociar con los superiores algun tipo de remuneración no del todo económica.
5.- Constancia y superación Cualquiera que sea el resultado obtenido, hay que tener siempre en mente el superarse y actualizarse día a día en cualquier rama laboral. Eso dará pie a obtener una mayor experiencia y así conseguir tus objetivos, por difíciles que parezcan. ¡MUCHA SUERTE!
Dato Curioso: En tiempos antiguos (500 AC), época en donde la sal era de gran importancia; dicho producto motivó la construcción de un camino que iba desde las salitreras de Ostia hasta la ciudad de Roma. Los soldados encargados de vigilar ésta ruta recibían una parte de su paga en sal la cual era llamada “salarium argentum” (agregado de sal); de ahí la palabra SALARIO.
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