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Algunas notas para eliminar la tensión nerviosa en días de recesión.
No se necesita ser un genio matemático para darse cuenta de la relación directamente proporcional que existe entre la presencia de una crisis económica mundial y el aumento en los niveles de tensión nerviosa, y ¿cómo no podría ser así?
Si para satisfacer prácticamente todas nuestras necesidades básicas (exceptuando las afectivas y eso sólo en algunos casos) es necesario contar con efectivo. Basta analizar un poco para darnos cuenta de esta realidad, todos necesitamos comer y ya sea que cocinemos en casa o vayamos a un restaurante, es necesario pagar por los alimentos. ¿Y qué me dices de tu hogar? tu casero (si es que pagas renta) no te dejará vivir en su propiedad a menos que... sí, adivinaste: le pagues una renta y aunque la casa fuera tuya, siempre deberás pagar los servicios básicos, agua, luz, gas e impuestos; y dije básicos, el teléfono, cable e internet se cuecen aparte.
Entonces no es de extrañarse que, ante un panorama económico tan desalentador como el que estamos viviendo, comencemos a producir grandes cantidades de estrés; si hasta los más pudientes están preocupados por la crisis, imagina qué podemos nosotros, los simples mortales, esperar de todo esto. Sin embargo no todo está perdido y si algo tiene el ser humano es su enorme adaptabilidad al entorno que le rodea y su capacidad para modificarlo a voluntad. Sí, suena difícil, pero no es imposible siempre que tengamos el coraje y la disciplina suficientes y sigamos un plan ordenado; a lo largo de los artículos siguientes compartiré algunos consejos que, hasta el momento, me han funcionado de maravilla para sobrellevar la crisis de la mejor manera.
El primer enemigo a vencer es el más difícil y más cuando se trata de un compañero constante al que nos hemos habituado, hay quienes incluso lo consideran necesario para su desempeño laboral, estoy hablando del estrés o, más adecuadamente, tensión nerviosa. De acuerdo a algunos estudios llevados a cabo por la Asociación Americana de Psicología, el 80% de las personas consideran a la actual crisis financiera como una causa significativa de lo que llaman Desorden de Ansiedad Monetaria (MAD por sus siglas en inglés, que por cierto significa, muy convenientemente, locura) y ha sido definido como la última pandemia mundial.
¿Y cómo afecta todo esto? La respuesta es simple, los altos niveles de tensión pueden provocar trastornos mentales como irritabilidad, reducción en los niveles de concentración e insomnio (el cual causa todavía más irritabilidad y, por si fuera poco, alucinaciones) provoca también trastornos físicos como dolores de cabeza y musculares, gastritis, colitis, taquicardia e incluso, en casos extremos, infartos. Al final el único beneficiado con todo esto será tu médico, con el consecuente golpe a tu economía desde luego; recuerda se trata de encontrar soluciones a la situación, no de empeorarla, y si tu nivel de concentración provocado por el estrés mismo y el insomnio se ha visto reducido entonces no podrás pensar claramente, aunado a ello está el dolor de cabeza y todos los demás malestares que tampoco permitirán a tu mente trabajar correctamente. Esto se traduce en más tensión y terminaremos en un círculo vicioso que culminará cuando tu cuerpo y tu salud ya no aguanten más. ¿Fatalista? de ninguna manera, confía en mí, lo digo por experiencia.
La primera técnica para eliminar toda esa ansiedad monetaria es también la más económica: respirar profundamente, por fortuna el aire es una de esas pocas cosas de las cuales aún podemos disfrutar sin pagar por él, así que aprovechemos. Al principio puede resultar difícil ya que para poder realizar los ejercicios respiratorios es necesario retomar el control de uno mismo y, por lo regular, al enfrentarnos a una situación estresante se liberan ciertas hormonas que estimulan una respuesta agresiva y se bloquea momentáneamente nuestra capacidad de razonamiento. Afortunadamente somos capaces de conocernos a nosotros mismos, esto nos ayudará para detectar una posible situación que detonará la respuesta instintiva y podemos actuar para evitarla usando la vieja técnica de contar hasta 10 tomando un respiro profundo y prolongado entre cada número.
Otra de las ventajas de la respiración es que puedes realizarla en cualquier sitio y en cualquier momento, basta que tomes algunos minutos al día las veces que sea necesario o cuando sientas que la ansiedad se está apoderando de ti. Es importante que practiques constantemente esta técnica ya que es la base para las siguientes, sobre ellas hablaremos en la segunda parte de este artículo mientras tanto comienza a respirar y a relajarte.
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