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El Arte de Volverse Indispensable

1030717_people_1Antonio está temblando, Antonio está nervioso todos los días, Antonio no duerme bien y llega con los nervios de punta a trabajar al banco. Mira a su alrededor. Hace apenas una semana despidieron a 6 personas de otra área de la institución y en lo único que piensa es que muy pronto “la guillotina” también le caerá a él.

El mundo vive la primera crisis global de su historia y Antonio no es el único que está cambiando sus expectativas. Actualmente se desempeña como asesor financiero de créditos hipotecarios. Antes de la crisis, quería ser ascendido a gerente de área. Ahora ya no está tan seguro.

Mucha gente le diría a Antonio que se olvidara del ascenso y que mejor se preocupara por conservar su empleo: “Hay tanta gente que están despidiendo que deberías agradecer que tienes trabajo”. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra “crisis” como “mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales”. Lo anterior nos lleva a definir que, sin importar si existe o no una crisis, el tener metas que alcanzar le da un sentido importante a tu vida y te mantiene enfocado en objetivos mucho más grandes.

¿Quieres un ascenso en tu trabajo? Vé por el. En realidad, la diferencia entre lo que tienes que hacer para conservar tu empleo y obtener un ascenso es simplemente que para subir de puesto, tienes que solicitarlo. La época actual necesita que fortalezcas tu carácter, tu lealtad para con la empresa en la que laboras, tu pasión, tu entusiasmo y tu mentalidad positiva. Para lograr un ascenso en tu trabajo debes volverte indispensable.

Toma acción:

Trabaja duro. Las empresas siempre ven bien al empleado que cumple más allá de sus responsabilidades. Prepárate para trabajar algunas horas extras. Ofrece tu ayuda desinteresada a tus superiores. Si tienes problemas con la puntualidad, resuélvelos ya mismo. Acostúmbrate a cumplir tus promesas.

Investiga. Qué características tiene el puesto al que deseas ser promovido. Conviértete en un experto, aprende cosas nuevas, adquiere más responsabilidades para que cuando llegue el momento, tú seas el más preparado para ocupar el cargo.

Desarrolla tu personalidad. Muchos le llamarán ser lambiscón o barbero, pero es cierto que hay personas que tienen mucho talento y la mayor parte de su vida profesional se la pasan en cargos menores sin que su potencial se aproveche al máximo. No estamos hablando que te conviertas en alguien servil, hablamos de que aceptes el reto de socializar con tus superiores y ser más como ellos, aunque como consecuencia, debas dejar de ser “uno de los muchachos de la oficina”.

Dilo. Si quieres ser ascendido, lo primero que debes hacer es comunicarle a tus superiores que deseas ser ascendido. Parece obvio, pero mucha gente no lo toma en cuenta. Si tu jefe te tiene presente, es en ti en quien pensará apenas se abra esa nueva oportunidad.

Ten paciencia. Las oportunidades se dan hasta en tiempos de crisis. Sería algo extraordinario que al siguiente día de que solicitaras tu ascenso, ya te encontraras con tu nueva oficina y un sustancial aumento en tu sueldo. La realidad es otra. La mejor forma de tener paciencia para que llegue tu ascenso es prepararte. Se sabe de una gran cantidad de personas que perdieron una gran oportunidad por no estar preparados para tomarla.

Persevera. Una manera de demostrar que realmente deseas ese ascenso es no darse por vencido a la primera. Tal vez la primera reacción de tu jefe cuando le solicites el ascenso sea de que no estás preparado o que todos los ascensos están detenenidos por la crisis. Sigue preparándote, sigue siendo indispensable en el puesto que actualmente tienes, es lo mejor que puedes hacer. Cuando se abra la oportunidad, el primero en aprovecharla serás tú.

Blíndate. ¿Te has dado cuenta cuántas personas existen en las oficinas que sólo se la pasan hablando mal de los demás, de la miseria que les pagan y de que ya están hartas? Tal vez tú seas una de ellas. Te recomendamos seriamente alejarte de esa gente, o si ya de plano tienes que convivir todo el día con ellos, hacerte de un blindaje emocional y no dejar que su actitud te afecte. En este sentido hay dos clases de personas: las que todo el día se la pasan hablando y sufriendo lo mal que les va y contagiando a los demás y aquellas personas que se enfocan en lo que quieren y utilizan cada obstáculo como un escalón para seguir alcanzando sus objetivos.

Ten un plan B. Probablemente la empresa donde laboras actualmente no tiene la capacidad de darte ese ascenso que tanto deseas. Sin embargo, tal vez exista otro lugar donde sí exista ese puesto con las características que buscas. Investiga y utiliza tu excelente desempeño en tu trabajo actual como tu mejor carta de recomendación.

¿Estás dispuesto a tomar el reto o prefieres quedarte ahí, seguro, donde estás? Depende de ti.


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