| ¿Qué no es un freelance? |
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En muchas ocasiones las personas se ven obligadas a convertirse en freelance, porque las circunstancias del mercado laboral les han impedido reinsertarse en él o porque nunca tuvieron esta oportunidad o intención. Normalmente quien se decide por incursionar en esta modalidad, son personas que cuentan con experiencia profesional y poseen capital intelectual (conocimientos y know-how); y es fácil para ellos plantear una nueva actividad, ya sea como asesores, otorgadores de algún tipo de servicio, desarrolladores de soluciones, etc. Ahora bien, ¿entonces que es un freelance? Según Wikipedia, un freelance o freelancer (trabajador autónomo, cuentapropia e independiente) es la persona cuya actividad consiste en realizar trabajos propios de su ocupación, oficio o profesión, de forma autónoma, para terceros que requieren sus servicios para tareas determinadas, y que generalmente le abonan su retribución, no en función del tiempo empleado sino del resultado obtenido; sin que las dos partes contraigan obligación de continuar la relación laboral más allá del encargo realizado. Este tipo de actividad ya se realiza en varias áreas, tales como diseño gráfico, desarrollo web y de software, publicidad y mercadotecnia, educación y capacitación, asesoría legal y jurídica, etc., y cada vez se van abriendo más sectores donde se puede incursionar. Normalmente un freelance no desarrolla una relación de trabajo con la(s) empresa(s) para las cuales presta sus servicios, es por ello que no posee ningún tipo de las prestaciones marcadas en la Ley Federal del Trabajo, como las que normalmente goza un trabajador asalariado. Y es aquí donde se pueden presentar algunas confusiones. Analizaremos algunos elementos que te permitirán identificar si eres o no freelance. Consideremos que actualmente, las empresas han optado en varios casos, por contratar servicios a través del régimen de honorarios. Seguramente habrás escuchado de algunos amigos o compañeros que actualmente trabajan de manera independiente para algunas(s) empresa(s) bajo este régimen, pero ¿ésto es igual a ser freelance?
Bueno, empecemos haciéndonos algunas preguntas: 1. ¿Tienes un horario que cumplir?, es decir hay una hora de entrada y salida, hay control de puntualidad y asistencia. 2. ¿Debes desarrollar tu actividad o prestar tus servicios en un lugar específico? 3. ¿Es necesario que la prestación del servicio sea hecho personalmente? 4. ¿Recibes el pago equivalente de un salario? Si contestaste que sí a varias de las preguntas, o a todas, entonces no eres freelance, sino un trabajador sin goce de prestaciones ni antigüedad; hay una relación laboral disfrazada, que puede estar lesionando tus derechos laborales. Un freelance normalmente realiza su actividad de una manera más espontánea, ya que el principal objetivo, para él y la empresa, son los resultados. Es por ello que cuando seas contratado bajo este esquema trata de negociar las condiciones de trabajo bajo esta consideración y estipularlas dentro de un contrato de prestación de servicios. De esta manera podrás asegurar el disfrute de todas las ventajas de esta modalidad. Así que si crees que tienes potencial para desempeñarte exitosamente como freelance, no esperes más tiempo. O si crees que aún te falta desarrollar alguna capacidad o destreza, inicia ahora el camino, y conviértete en tu propio jefe.
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