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¿Sabes qué es lo primero que debes hacer cuando estás en medio de una crisis financiera? Recortar tus gastos.
Esta es la primera lección que debes aprender si quieres manifestar abundancia ilimitada o si te has propuesto recuperarla.
Quizás hayas escuchado la siguiente frase: “Los equipos se arman de atrás para adelante”. Así es, los comentaristas deportivos hacen uso de ella cuando describen el modo en el que los directores técnicos han de proceder cuando llegan a un equipo de futbol. En el futbol americano existe un axioma semejante y que dice así: “Las ofensivas ganan partidos; las ofensivas ganan campeonatos”. En realidad, se refieren ambas frases al mismo principio: si quieres obtener la victoria, defiéndete eficazmente, que ya luego verás como has de atacar.
En el mundo de las finanzas personales este fragmento de sabiduría deportiva también es aplicable. ¿Cómo puedes acumular un dinero si antes no te aseguras de que éste no se te escapará como agua entre las manos? ¿Cómo puedes ahorrar si no tienes nada con qué hacerlo? Incluso si te sacas el Melate o tu tío millonario se apiada de ti antes de su último suspiro y te menciona en su testamento, debes administrar inteligentemente tu dinero, pues en un descuido puedes terminar peor que como empezaste: sin dinero y frustrado por no haber sabido administrar los obsequios de la diosa de la fortuna.
“La receta secreta para alcanzar la libertad financiera es una simple combinación de dos elementos: poseer generadores de ingreso y tener controlado el gasto”, dicen Héctor Castillo y Héctor González Díaz-Barreiro en su libro Ponte vivo con tu dinero. Del primer punto ya nos ocuparemos en otra oportunidad. Mientras tanto, aquí van algunas de las recomendaciones más útiles que puedes adoptar para reducir tus egresos y así dormir plácidamente, aunque mañana te toque pagar la tanda.
TIPS
1. Convéncete de lo necesario y deseable que es ahorrar. Cuando te dispones a emprender un proyecto debes estar seguro de la dirección en la que te diriges y del destino al que habrás de llegar; incluso, debes tomar en cuenta los obstáculos que tendrás que sortear en el camino. Si tu idea es ahorrar, entonces primero tendrás que convencerte (a ti y a tu subconsciente) de los beneficios del ahorro y de que algunas medidas, ya sea por pereza o carencia de pequeños placeres a los que estás acostumbrado, pueden no ser de tu completo agrado. Para lograr esto te será útil repasar durante el día, cada que tengas la oportunidad, los beneficios que el ahorro te reportará. Toma en cuenta que algunos de ellos pueden no ser sólo de carácter económico sino también físico o espiritual. Por ejemplo, si te das cuenta de que con lo que gastas al año en cigarros podrías irte de vacaciones, quizás te sientas impulsado a dejar la nicotina de una buena vez. Debes actuar, en fin, como si fueses a derribar una pared; así de convencido debes estar.
2. Elabora un presupuesto de ingresos y egresos. Tienes que tener claro exactamente cuanto dinero percibes y cuanto de éste es estrictamente necesario que desembolses. Más importante todavía, identifica todos esos pequeños gastos que no te reportan ningún beneficio real. Sé sincero en la parte correspondiente a los ingresos y riguroso en la de los egresos.
3. Cocina en casa. Todo el mundo sabe que es mucho más barato preparar los alimentos en casa que comer fuera. Entonces, ¿por qué insistimos en comer siempre en un restaurante o en la fonda de la esquina? Por comodidad y/o falta de tiempo, naturalmente. Sin embargo, si tomas en cuenta que puedes alimentarte más sanamente y que puedes aprender unas cuantas cosas útiles acerca del arte culinario si atiendes el llamado del “hágalo usted mismo”, quizás decidas ponerlo en práctica al menos dos o tres veces por semana.
4. Elabora una lista antes de ir de compras. Siéntate a la mesa o en tu escritorio y anota únicamente lo que es indispensable que compres. Muy útil, pues ahorras tiempo y dinero.
5. Conduce inteligentemente para ahorrar combustible. Los estadounidenses tienen un término para definirlo: hypermiling (que podría traducirse como “hipermilleando”), y nos dan algunos consejos para lograrlo: a) lleva un registro del kilometraje con la ayuda del odómetro; b) conduce con cautela, nunca agresivamente; c) procura seguir en movimiento cuando el tránsito esté congestionado; d) acelera lentamente después de que hagas alto; e) si tu carro lo tiene, haz uso del cruise control (velocidad crucero); f) quita el pie del acelerador tan pronto como veas un alto o intuyas que puedes detenerte; g) mantén bien infladas las llantas de tu vehículo.
Hasta aquí llegamos por el momento. La próxima semana te daremos más consejos para recortar gastos y ahorrar dinero. Mientras tanto, esperamos que pongas en práctica lo aprendido. ¡Que te funcione!
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